Estrategia de Gestión de Alerta Temprana Modelo GAT

Diapositiva1

El cambio nos pegó una bofetada. Cuando parecía que todo iba muy bien, así, casi de improviso se nos vino la noche, y lo que otrora era la evidencia que estábamos avanzando en una sociedad de mayor bienestar, de manera repentina, como un gran maremoto se vino la crisis, etapa que estamos viviendo con mucha intensidad y cuyo final conocido por lo menos ahora es que ya nada será igual a lo que vivimos antes de estos años 2019 y 2020.

Algunos efectos que fuimos viviendo paulatinamente, alguno de ellos para el común no terminaban de ser titulares de noticia en otras partes del mundo, guerra comercial entre Estados Unidos y China, salida del Reino Unido de la Comunidad Económica Europea o el Brexit como se le ha dado en llamar, los conflictos sociales en Francia con el movimiento de los chalecos amarillos, el movimiento feminista Me Too, el estallido social en países latinoamericanos como Ecuador, Nicaragua, Chile, fenómenos migratorios hacia países aparentemente más estables, tendencia de los grandes bloques a la implantación de leyes proteccionistas y hacia el final de 2019 la aparición en China en el Puerto de Wuhan de un nuevo virus desconocido hasta ese momento, el Covid 19 que a inicios de mayo de 2020 en que escribo estas líneas tiene sumido al mundo en una profunda inmovilidad, única estrategia posible para contener el contagio antes que se descubra una cura que aún se ve muy lejana. A esta fecha más de 3.000.000 de personas en el mundo se han contagiado de las cuales 241.000 han fallecido, manteniendo una constante que se va incrementando día a día de manera exponencial.

Los modelos matemáticos señalan con la información parcial[1] existente[2], que este problema estará presente en nuestras vidas por lo menos todo este año, probablemente con menos intensidad, pero indudablemente influirá negativamente en nuestras prácticas sociales, nuestra economía y como consecuencia en nuestro bienestar.

En este contexto, qué duda cabe, la empresa, tanto pública y privada, como el motor de la sociedad debe reformular sus modelos de gestión. Los actuales ya quedaron obsoletos en virtud de tamaño problema, quiebres monumentales de carácter mundial que inevitablemente están afectando a todas las personas en el planeta.

Muchos expertos lo comparan con la gran depresión de 1929 y los más atrevidos señalando que los efectos de esta pandemia tendrán una consecuencia diez veces más desalentadora, grave y compleja de resolver que lo fue este indeseado momento de la historia moderna.

Las actuales empresas jerarquizadas que ponen a quienes están en la cima de la pirámide el privilegio de pensar ya no tendrán el mismo resultado que sí, aplanando el modelo se le otorga ese ejercicio a toda la organización. De la misma forma, generar planes estratégicos a 5 a 10 años como era la habitualidad en la organización reciente, ya no dan el ancho para cubrir los múltiples nuevos problemas a los que se enfrentará la empresa en los siguientes años.

Entonces ¿qué queda?, estimamos que lo primero es someterse de manera sincera y transparente a la envergadura real del problema.

Sin duda, como consecuencia de esta pandemia, las demandas de productos y servicios se reducirán, con ello menos clientes y pedidos, esto se traducirá en menos ingresos engrosando los costos fijos, especialmente el asociado a las personas. Si el costo es mayor que el ingreso, las empresas se verán en la obligación de reducirlo, ello implicará despidos reduciendo los cuadros desde equipos competentes a personal solo en capacidad de sostener la sobrevivencia. Si vendemos menos, también compraremos menos teniendo que desprendernos de proveedores, en muchos casos, conocedores de nuestras necesidades y expectativas. Deberemos reemplazarlos por los que estén dispuestos a trabajar de acuerdo con las nuevas condiciones, menos complejas, reduciendo inevitablemente con ello la calidad de los productos y servicios.

Si la calidad se reduce podemos esperar menos clientes y pedidos y con ello incrementar el círculo vicioso de nuestra gestión. Menos ingresos probablemente mayor deuda y así incrementar la bola que se cierne como una avalancha en la realidad actual.

A pesar de todo esto, creemos que aún estamos a tiempo. Para ello proponemos una estrategia de gestión de alerta temprana Modelo GAT que tiene la misión de actuar por anticipado y de esta forma entender el cambio y la incertidumbre como la realidad normal que tenemos que inevitablemente vivir.

Para ello las condiciones de trabajo del modelo son fundamentales, transformándose como requisito de acción. Veamos de qué estamos hablando:

Etapas

  1. Definir un Propósito Transformador Masivo. MTP (por sus siglas en inglés) altamente inspirador y seguido por el equipo. Es el camino para recorrer a pesar de todas las complejidades y quiebres que vayamos encontrando en el proceso.
  2. Conformar un equipo de trabajo para la contingencia. Pieza fundamental del modelo. Toda organización cuenta con un equipo de colaboradores, muchos de ellos con gran experiencia en la empresa en las distintas áreas. El equipo de trabajo en el modelo es la clave central del monitoreo tanto de los problemas de mercado, de carácter financiero, legales (impositivos, laborales, patentes y propiedad), abastecimiento de materias primas (proveedores), calidad e innovación.
  3. Metodología de trabajo. Participativa de manera formal en comisiones de coordinación para procesar la información surgida del monitoreo y tomar acciones de control en cada una de las áreas de trabajo descritas en la etapa anterior.
  4. Comunicación. A toda la empresa a través de campañas de marketing interno en donde de manera veraz y transparente se den a conocer todas las medidas y acciones de gestión en que esté empeñada la organización. Todos son parte del problema, todos son parte de la solución.
  5. Definición de protocolos. Todo el accionar deberá quedar documentado en protocolos los que deben ser elaborados a través de talleres técnicos, confección de procedimientos, simulaciones y simulacros.

Como podemos observar, este proceso tiene una alta componente de aprendizaje, ya no tenemos todas las respuestas por lo tanto llegó el momento de hacernos nuevas preguntas. En esta etapa está claro, no tendremos una sola respuesta, surgirán tantas como miradas tengamos en el equipo y eso sin duda enriquece el debate y nos acerca de manera más sana a la solución de los distintos problemas.

Es verdad, en este proceso es posible cometer errores, como consecuencia tener efectos no deseados y brechas que en ciertos momentos parezcan insalvables, pero con el poder del equipo, la persistencia y la motivación que imprima el estilo de liderazgo se podrá ir salvando los distintos obstáculos que se generen a causa y con ocasión del proyecto.

Tenemos mucho camino que recorrer, el mundo que viene nos demanda otra actitud, mucho más propositiva, persistente, motivada y proactiva; con altísima capacidad de convocar y entusiasmar a otros. Contener y sostener un estado de ánimo de apertura cuya habilidad central sea la de desplegar para si mismo y para el equipo una sostenida conducta de aprendizaje.

Esa sea quizás la competencia más valorada de las nuevas realidades.

Diapositiva2

[1] https://ddi.sutd.edu.sg

[2] https://ddi.sutd.edu.sg/?fbclid=IwAR3VZV0DW8gn4LMQeT-APOdPQsPdO7htoTXZ2KsW0jGEPlcZQMw9LX33bV8

Publicado por gabrielbenavidesc14

Coaching Organizacional, Consultor y conferencista.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: